Violencia de género
No todo maltrato es físico, el maltrato psicológico también es muy frecuente.
Cuando algunas mujeres no pueden escapar del sometimiento físico o psicológico por parte del padre, esposo, novio o pareja sentimental, es muy posible que estén sufriendo del Síndrome de Estocolmo Domestico o Síndrome de la Mujer Maltratada, es cuando la victima acepta ser culpable del alejamiento de la pareja y acepta todos los maltratos como parte del compromiso, con tal de retener al susodicho sujeto.
También puede sentirse culpable de algunas deficiencias en el hogar, pueden ser económicas o tal vez sociales, entre otras, esto aprovecha el atacante que mayormente es un psicópata o sociópata, que tratara de devaluar a su pareja, será infiel, manipulará, acusará de culpas de todo lo que ocurra, tratara de lavarle el cerebro para demostrar que es superior, mostrará indiferencia, todo esto después de la fase de bombardeo amoroso e idealización de la pareja, la victima tratara de reconquistar a sus parejas y volver a la fase inicial y asume el sufrimiento como un desafío, llegando a culpabilizarse de todo: falta de trabajo, falta de dinero y hasta el alejamiento de la pareja, perdonándole sus infidelidades, con tal de que siempre regrese y justifican a la pareja con cualquier argumento fácil, se le crea una necesidad, algo así como una ansiedad, mientras se va anulando su personalidad.Un ejemplo típico se da en dos formas: cuando las mujeres maltratadas por su pareja, para quienes resulta imposible cortar una relación por no tener dinero o mejores opciones económicas, pero si demasiados hijos que mantener; pero lo más sorprendente es de algunas mujeres que pese a contar con independencia personal y económica y tener acceso a otro tipo de recursos alternativos, continúan con las relaciones donde sufren violencia; por increíble que parezcan, estos dos estados en que se encuentran algunas mujeres crean un fuerte vinculo con sus agresores y sorprendentemente no los denuncian, sino más bien defienden a su agresor, desarrollan un fuerte vinculo hacia sus agresores e incluso llegan a justificar y hasta defender las razones del maltrato al que son sometidas.
Este tipo de relación tiene su origen en el desequilibrio de poder y la combinación del trato bueno y malo por parte de la pareja y así tales relaciones pueden formar un lazo enfermizo, en este tipo de relaciones es común que la victima niegue la parte violenta del agresor y solo reconozca la que le conviene deba de dar.

